Archivos Junio 2008

Las inversiones en el desarrollo de los países y la calidad de vida de sus habitantes están crecientemente asociadas a los niveles de educación de su población. Allí donde los niveles educativos son todavía deficitarios predominan las inversiones de tipo tradicional, que conllevan escasas mejoras en los niveles de productividad y competitividad; además que la población tiene una escasa cultura de exigencia de calidad en los productos que consume. En cambio, en países con altos porcentajes de población con educación superior, donde la estructura de profesiones da importante lugar a las ingenierías y donde existe una buena base de enseñanza de matemáticas y ciencias, las inversiones favorecen el desarrollo intensivo de nuevas tecnologías; conllevan el logro de más altos niveles de productividad, eficiencia y calidad de los productos consumidos; y aumentan las posibilidades de ganar mayor presencia en los mercados de comercialización internacional.

