La preocupación mayor de las naciones del mundo es el empleo. Los puestos de trabajo no crecen al ritmo como se incorporan los jóvenes al mundo laboral, además que las exigencias de un constante aumento de los niveles de educación requeridos para acceder a un puesto de trabajo van en aumento. Para tener más posibilidades de empleo, una mejor remuneración, y un empleo más sostenido en el tiempo se necesita más y más educación. En el Perú, existen más posibilidades de estar empleado cuando las personas tienen estudios de postgrado y menores posibilidades cuando las personas carecen de instrucción. Entre quienes tienen educación superior la licenciatura no es suficiente; tampoco una maestría. El futuro demanda más de una maestría e ingresar en un proceso de actualización permanente pues ante el impresionante avance del conocimiento y la tecnología.
Niveles educativos de la población ¿cómo evolucionan?
A inicios de la década de los 80, un peruano tenía en promedio seis grados de instrucción, mejor dicho educación primaria completa, y el 11% de los mayores de 15 años poseía estudios superiores. En 1993, el promedio de años de estudio aumentó a 7.7 grados y el 35% de los peruanos poseía algún grado de estudios secundarios o superiores. Actualmente el nivel educativo promedio de la población superó los diez grados, y según la encuesta de Hogares 2006.el porcentaje de peruanos con educación secundaria o superior aumentó hasta el 67.2%. No obstante los logros, el porcentaje de población con educación superior es todavía la mitad de lo que es en los países de la Unión Europea. Por tanto, hay todavía una agenda educativa pendiente que se arrastra del siglo pasado que tendrá que acompañar a los nuevos desafíos educativos derivados de la globalización, la competitividad y el crecimiento sin límites del conocimiento y de la nueva tecnología.
Perú. Distribución de la población ocupada por sexo, según nivel educativo 2003, 2005 y 2006. En porcentajes.
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Nivel Educativo 1/ |
2003 |
2005 |
2006 p/ | ||||||
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Hom-bre |
Mujer |
Total |
Hom-bre |
Mujer |
Total |
Hom-bre |
Mujer |
Total | |
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Sin nivel |
3.5 |
13.0 |
7.7 |
3.2 |
13.1 |
7.7 |
2.8 |
12.1 |
6.9 |
|
Primaria |
30.6 |
32.7 |
31.5 |
31.1 |
32.8 |
31.9 |
30.0 |
32.2 |
31.0 |
|
Secundaria |
44.4 |
34.3 |
39.9 |
44.1 |
33.1 |
39.1 |
44.3 |
34.5 |
40.0 |
|
S.noUniver |
10.3 |
10.8 |
10.5 |
14.0 |
14.5 |
14.2 |
11.3 |
11.1 |
11.2 |
|
S. Univers |
11.3 |
9.3 |
10.4 |
7.7 |
6.5 |
7.1 |
11.6 |
10.1 |
10.9 |
|
Total relativo |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
|
PEA ocupada |
7203592 |
5809707 |
13013298 |
7143675 |
5976050 |
13119725 |
8023240 |
6380692 |
14403932 |
Notas. p/ Cifras preliminares 1/ Completa, Incompleta
Fuente. INEI. Encuesta Nacional de Hogares Condiciones de Vida y Pobreza continua. Mayo 2003, abril 2004, 2005 y 2006.
Elaboración. MTPE. Programa de Estadísticas y Estudios Laborales (PEEL)
Las estadísticas globales expresan que las oportunidades de acceso a la educación superior son similares para hombres y mujeres, no así en otros niveles educativos. El porcentaje de hombres sin nivel educativo fue de 2.8% en el 2006, pero el de mujeres alcanzó el 12.1%; el 44.3% de los hombre tiene educación secundaria completa o incompleta, en tanto ese porcentaje es solo del 34.5% entre las mujeres. Lo mismo puede decirse cuando se hace referencia a la distribución geográfica de los niveles educativos. En varias provincias de la sierra la escolaridad promedio apenas supera los cuatro grados de estudio; la calidad es aún privilegio de pocas escuelas.
Implicancias del nivel educativo en los niveles de ingreso
La estadística del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo sobre ingresos de la población económicamente activa corrobora una tendencia dada en el contexto internacional: a mayor nivel educativo, mayor ingreso. En efecto, medido en nuevos soles, el ingreso de los trabajadores que tienen educación superior universitaria fue en el año 2006 de S/. 1,755, 91% superior que el promedio de ingresos de trabajadores que tienen educación superior no universitaria y casi el triple de quienes tienen educación secundaria. La diferencia de ingresos entre quien tiene educación superior universitaria y quien no tiene nivel de instrucción es de nueve veces, según la Encuesta de Hogares del 2006.
Las desigualdades en cuanto a distribución del ingreso por nivel educativo se dan también según sexo. Los varones ganan con educación superior universitaria ganan 60% más que las mujeres con igual nivel educativo. En el caso de educación superior no universitaria la diferencia de ingresos según sexo es de 34%, en secundaria de 46%, en primaria de 33% y entre la población sin nivel de instrucción de 36%.
Otra diferencia sustantiva se establece da cuando se diferencia el colegio de procedencia del empleado. Como lo señala el ex ministro de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczinsky, existe fuerte evidencia que la educación en centros educativos privados es más rentable que la educación en centros educativos públicos, siendo esto una clara señal de los diferenciales de calidad de la educación[1].
Perú no es una excepción en cuanto a desigualdad. Estudios sobre las tendencias del ingreso en América Latina indican que su desigualdad está muy arraigada y es excepcionalmente alta. Además, la desigualdad tiene tres efectos importantes en el desarrollo[2]:
a. está estrechamente relacionada con el acceso desigual a la educación, a las diferencias altamente desporporcionadas de los ingresos de las personas con educación, el tamaño de la familia de los más pobres (más hijos), la salud y el poder político; este último generalmente emplea el gasto público de manera inefectiva;
b. engloba la pobreza generalizada: dos de cada cinco latinoamericanos son pobres, aunque la mayoría vive en países de "ingresos medios"; y
c. existen motivos fundados para suponer que la desigualdad acentuada socava el crecimiento al concentrar el ahorro y la inversión en demasiadas pocas manos.
Educación y oportunidades de empleo.
En el trimestre octubre-noviembre-diciembre del 2004, la población ocupada de Lima Metropolitana aumentó en 5.1%, en comparación con similar trimestre del año 2003. La mayor tasa de crecimiento del empleo en dicho período se registró entre los profesionales universitarios. Según el INEI, la ocupación aumentó en 15.6% entre la PEA con educación superior universitaria, seguida por la población que tiene secundaria completa (8.9%) y con educación primaria o menor nivel educativo (0.3%); mientras que disminuyó entre los que alcanzaron estudiar hasta secundaria incompleta y en la PEA con educación superior no universitaria. El incremento de la ocupación de la población con nivel educativo superior en Lima, durante el período señalado, se observa tanto a nivel de las micro y pequeñas empresas como en las grandes empresas. Diario Gestión.
Cambios en las estructuras del empleo.
El conocimiento impacta fuertemente en nuestras sociedades: la primera vez que se duplicó el volumen del conocimiento demoró 1,750 años; la segunda vez fue en 150 años y ahora se duplica cada 5 años. Cada año se publica medio millón de artículos sobre química en revistas especializadas y cada dos años y aparecen 100 mil nuevos teoremas matemáticos. En 1977 sorprendía que para descifrar la secuencia de 500 bases de datos del ADN se necesitaba sólo una semana. Hoy un centro de genómica puede descifrar un esas 500 bases en 43 segundos. En el 2020 para que duplicar el conocimiento sólo bastarán 73 días. Lo que hoy parece magia, en el futuro podrá ser realidad: esperanza de vida que podrían duplicarlos niveles actuales, prevención a tiempo de posibles enfermedades, sistemas educativos virtuales globalizados en donde un profesor de otro continente podría estar enseñanza a niños de regiones quechua hablantes.
Nuevo conocimiento, globalización, competitividad empresarial y otros elementos del cambio que vivimos suponen cambios cada vez más acelerados en las estructuras y contenido de las ocupaciones y en los procesos productivos. Aparecen nuevas ocupaciones vinculadas a la informática, las comunicaciones, los nuevos nichos del mercado internacional. Habrá ofertas masivas de administradores y analistas de redes y comunicaciones, ingenieros especializados en software, administradores de bases de datos, programadores, especialistas en soporte de programación, digitalización de contenidos. La biotecnología, combinando disciplinas como la industria química, alimentos, farmacia, también constituirá una veta de empleo sustantiva. Finalmente, la ingeniería medioambiental, cartografía digital, fotometría, geocientíficos, ingenierías industriales y eléctricas, aeroespaciales, todo ello combinado con el conocimiento necesario de la informática, va a generar un volumen importante de ocupaciones nuevas vinculadas a los niveles más elevados de desarrollo e innovación.
En tanto desaparecen, se reducen o deben replantearse las oportunidades de empleo en muchas otras ocupaciones denominadas convencionales; en especial, en los sectores agrícola, manufactura o en los servicios de gobierno.
A su vez, las exigencias del empleo tienen a una mayor calificación de las personas puesto que los perfiles ocupacionales implican tareas más complejas, analíticas, con dominios aceptables de la navegación por el ciberespacio y que podrán hacerse en jornadas laborales más cortas pues la productividad del recurso humano tiende a aumentar.
Los nuevos perfiles de los postulantes a un empleo
No sólo cambian las estructuras del empleo por sectores sino también aumenta la competitividad por empleos y crecen y cambian las expectativas empresariales sobre los sistemas de formación. Es interesante observar lo que muestran los avisos de las secciones sobre empleo en diversos diarios de empresas que trabajan en industria y servicios. Hay cinco características del perfil del trabajador buscado.
· Estudios profesionales. Mayoritaria exigencia de estudios universitarios y en bastante menor medida de poseer una carrera técnica. Además, se solicita haber estudiado en una institución de prestigio y pertenecer al tercio superior del rendimiento académico.
· Aprendizajes relacionados con la modernidad. Alta 60% demanda de conocimientos avanzados, especializados o suficientes de computación, inglés medio o avanzado. Implícitamente las matemáticas, el razonamiento lógico y la resolución de problemas son también herramientas imprescindibles al requisito de empleo.
· Edad. Los empleadores prefieren a la población entre 24 y 35 años. Para varias tareas, los menores de 24 años son vistos aún inmaduros, con insuficiente espíritu crítico y creativo. En los mayores de 35 años hay la sensación de que si bien tienen experiencia, no van al ritmo de la dinámica de los cambios.
· Experiencia laboral previa. Es mínima la cantidad de ofertas de empleo que contemplan el reclutamiento de personal sin experiencia o menos de un año de experiencia. Por tanto, trabajar y estudiar representa un punto a favor para cualquier joven.
De otro lado, las empresas se interesan por candidatos que muestren personalidad, valores y actitudes apropiados para desenvolverse en ambientes laborales y que manejen diestramente conceptos básicos para aplicarlos a una gama de operaciones muy amplia. Dado que no hay casi lugar para una labor inexperta en comunicaciones verbales, por fax, ordenador o por teléfono, son indispensables buenas capacidades de expresión, comprensión, lectura y redacción. Por ello, la capacidad de comunicarse es el requisito más insistido en las ofertas de empleo.
Un segundo grupo de aptitudes se relacionan con el buen trato, la buena presencia y la habilidad para trabajar en grupo. Son aptitudes claves en el logro de otras capacidades que facilitan la obtención de un empleo; es el caso del liderazgo, la capacidad para dirigir y negociar.
En un tercer grupo están el dinamismo, el entusiasmo, la capacidad de iniciativa y de organización, el sentido de responsabilidad y el trabajo bajo presión; es decir, la delegación de responsabilidades y metas ambiciosas que son permanentemente controladas. Hay una creciente aplicación de sistemas de rendición de cuentas que resulta clave en la estabilidad en un empleo.
Finalmente, hay aptitudes, que aunque menos demandadas, no son menos importantes. Es el caso del deseo de seguir aprendiendo y superarse, capacidad analítica, generación de alternativas y evaluación de riesgos, asertividad, el pensamiento creativo, la vocación, la honradez y la buena salud.
El dilema de la especialización y la formación general
Una formación profesional excesivamente especializada no es lo más conveniente para la movilidad laboral y la flexibilidad de capacidades que exige el cambio constante del contenido de las ocupaciones. Por ello, la necesidad de reenfocar los diseños de formación que tendrían que pasar del saber concreto a la amplitud, del especialista al generalista, del valor de las credenciales o títulos a valorar más las actitudes y aptitudes. Tiene que darse un adecuado equilibrio entre competencias laborales genéricas o fundamentales y competencias ocupacionales específicas ya que ellas constituyen el núcleo de la capacidad que requiere hoy el mercado del empleo.
En segundo lugar, no debe descuidarse la educación básica de buena calidad que asegure el mínimo de destrezas y habilidades que se necesitan. No sólo deben ofrecerse conocimientos, sino altas capacidades analíticas y un alto aporte de formación personal. La base adquirida en los colegios es la que un trabajador experto refina en la experiencia práctica del trabajo y con la capacitación continua.
En tercer lugar, dado que los nuevos perfiles laborales se asocian estrechamente al avance tecnológico, es importante identificar las estrategias que permitan democratizar cuanto antes el acceso de la informática y el inglés a toda la población escolar y universitaria.
Herramientas para triunfar
¿Qué herramientas y capacidades que debe buscar un joven para tener éxito en el mercado de trabajo donde predomina la escasez de empleos? La escasez aumenta la competitividad siendo los que reúnen la mayor parte de los requisitos exigidos quienes tienen mayores posibilidades de acceder a un empleo.
Investigaciones acerca de las destrezas, aptitudes y valores que ayudarían a los jóvenes a competir mejor generalmente coinciden en los siguientes aspectos:
· Valorar educación como una inversión de alto rendimiento.
· Saber elegir donde estudiar.
· Saber comunicarse, tener conocimiento avanzado, o por lo menos medio, del inglés y de programas de computación.
· Practicar algún deporte, desarrollar sentido estético, responsabilidad individual y espiritualidad, estabilidad emocional.
· Valorar la honestidad, honradez.
· Cultivar la memoria, el razonamiento, la capacidad de juicio.
· Valorar el buen trabajo y el éxito.
· Acostumbrarse al trabajo bajo presión y actividades que exigen alta concentración.
· Emprender, desarrollar iniciativa y creatividad
· Cultivar valores relacionados con la ética, tolerancia, respeto, el civismo.
· Estar preparado para la incertidumbre, el ocio temporal, para enfrentar problemas y superarlos.
Respuestas actuales del sistema educativo
El 78% de jóvenes que ingresan mercado laboral aprende a trabajar en la propia experiencia de vida o en lo poco que le dio la enseñanza escolar. Sólo un 22% de los jóvenes reciben educación laboral específica en un centro de educación superior o en un programa de formación ocupacional.
En la atención de la demanda un problema es que la misión de las instituciones que forman tiende por lo general a confundirse y a diluirse. Hay institutos tecnológicos que aspiran ser universidades y varias universidades incursionan en el desarrollo de carreras cortas. Instituciones tipo SENATI fueron más allá de sus propósitos iniciales incursionando en la post secundaria.
Hay otros problemas. La oferta de formación gira principalmente sobre las aspiraciones de los estudiantes y no tanto sobre las necesidades del mercado de trabajo. Se produce exceso de formación en unas profesiones y déficit en otras.
Una razón es que falta orientación vocacional en la secundaria. No se ayuda al alumno a construir sus alternativas de profesión. Ignora la composición del mercado laboral; las profesiones más demandadas y las saturadas; dónde estudiar; las perspectivas salariales. Además, se orienta más para el estudio de una carrera universitaria que de una tecnológica.
En cuanto a las distorsiones cualitativas, la percepción social es que lo recibido del sistema educativo sirve muy poco para lo que el mercado espera ya que a los centros de formación les es difícil de acompañar el ritmo de la revolución tecnológica:
· no cuentan con planes de formación flexibles, dinámicos y concertados con el empresariado;
· se manejan con métodos de enseñanza que son casi los mismos que existían hace cinco o diez décadas;
· falta personal docente calificado, con experiencia práctica en la profesión para la que forma y que siga al día los cambios tecnológicos;
· tampoco se ve cercana la incorporación masiva de tecnologías de la informática o de redes de comunicación en la capacitación de personal.
En resumen, ni los empresarios sienten que las instituciones de enseñanza adaptan su sistema, contenidos y metodologías a lo que necesitan, ni los centros de formación encuentran que los empresarios tengan definido lo que ellas deben hacer.
Otro desafío es el defectuoso antecedente escolar previo a la llegada a la formación profesional. La baja calidad de la educación primaria y secundaria no sólo se pone en evidencia en las pruebas de rendimiento académico, sino también en los serios vacíos de carácter cognitivo y valorativo en la formación científica, justo en los campos que más demandan quienes reclutan personal. Es el caso de las dificultades de uso de la lengua materna; de pensamiento lógico; para inducir, deducir y establecer síntesis; así como la preferencia por el aprendizaje de datos aislados en vez de análisis integrados. En cuanto al desarrollo personal, la mayor falla está en la capacidad para discernir, sopesar y optar entre valores, lo que se asocia con las deficiencias de orden moral y con las características del proceso de socialización.
Reflexiones finales
