Archivos Diciembre 2007
En los siguientes años el país deberá enfrentar retos que se arrastran del milenio pasado y aquellos nuevos del siglo XXI. Entre los primeros conviene recordar que todavía existe un déficit de atención de 44% de niños de 3 a 5 años; que un cifra cercana al medio millón de niños y jóvenes entre 6 y 14 años está fuera de la escuela, y que si al 2010 la proporción de estudiantes de educación superior se duplica -pasar a 1´780 mil alumnos-, estaríamos todavía a 10% menos de la tasa de escolarización que hoy tenían los países de la OCDE antes de finalizar la década pasada, con todo el desafío que en términos de calidad implica.
El interés principal de una dirección regional de educación, USE o UGE, es que los centros educativos públicos y privados, los profesores activos y cesantes, el personal administrativo, y el público en general, alcancen el más alto nivel de satisfacción cuando reciben un servicio o cuando realizan una gestión. Como es lógico suponer, si el nivel de satisfacción es alto, la apreciación sobre la calidad del servicio, y por ende, el prestigio y el reconocimiento institucional aumentarán.
Pero ¿tienen los organismos de la administración intermedia una estrategia orientada a la satisfacción de sus usuarios? La impresión es que no siempre. Existe un conocimiento general de los usuarios principales pero eso no basta. Se precisa avanzar un poco más: ¿cuál es el perfil de los usuarios tipo? ¿qué demandas de atención tienen? ¿cómo y en cuánto tiempo se atienden esas demandas? ¿en qué medida se cumplen las expectativas del usuario? ¿cuál es el nivel de satisfacción ética y personal que encuentran los funcionarios y especialistas de la administración respecto del servicio que prestan?

