
Las inversiones en el desarrollo de los países y la calidad de vida de sus habitantes están crecientemente asociadas a los niveles de educación de su población. Allí donde los niveles educativos son todavía deficitarios predominan las inversiones de tipo tradicional, que conllevan escasas mejoras en los niveles de productividad y competitividad; además que la población tiene una escasa cultura de exigencia de calidad en los productos que consume. En cambio, en países con altos porcentajes de población con educación superior, donde la estructura de profesiones da importante lugar a las ingenierías y donde existe una buena base de enseñanza de matemáticas y ciencias, las inversiones favorecen el desarrollo intensivo de nuevas tecnologías; conllevan el logro de más altos niveles de productividad, eficiencia y calidad de los productos consumidos; y aumentan las posibilidades de ganar mayor presencia en los mercados de comercialización internacional.
La preocupación mayor de las naciones del mundo es el empleo. Los puestos de trabajo no crecen al ritmo como se incorporan los jóvenes al mundo laboral, además que las exigencias de un constante aumento de los niveles de educación requeridos para acceder a un puesto de trabajo van en aumento. Para tener más posibilidades de empleo, una mejor remuneración, y un empleo más sostenido en el tiempo se necesita más y más educación. En el Perú, existen más posibilidades de estar empleado cuando las personas tienen estudios de postgrado y menores posibilidades cuando las personas carecen de instrucción. Entre quienes tienen educación superior la licenciatura no es suficiente; tampoco una maestría. El futuro demanda más de una maestría e ingresar en un proceso de actualización permanente pues ante el impresionante avance del conocimiento y la tecnología.
Los textos escolares siguen siendo uno de los medios más económicos y seguros para elevar el nivel de la instrucción. En el Perú, desde hace más de una década, el Ministerio de Educación desarrolla una política de reparto gratuito de textos escolares en los niveles de educación inicial, primaria y secundaria, lo que permite que miles de niños y adolescentes pobres tengan acceso a un material que por su costo le es difícil de adquirir. Por su parte la industria editorial crece: aumentan los títulos, las empresas editoras y otros productores de textos. La industria editorial generó un movimiento por valor de casi 260 millones de soles en el 2007.

Imagen: MED
Mucho se dice que el partido de la educación se juega en las escuelas. Cierto, los centros educativos son la célula básica del sistema y los resultados educativos están en estrecha relación con la capacidad del director y de los equipos docentes de elaborar, en forma conjunta, opciones creativas y adecuadas a sus contextos y a las características de los alumnos. Gran parte de la coherencia de la programación curricular hay que buscarla en una administración escolar que facilite la práctica de trabajo en equipo y la participación en toma de decisiones pedagógicas.
¿Cómo lograrlo en un país de realidades tan diversas como el Perú y en donde las condiciones de trabajo en los centros educativos son generalmente muy precarias? ¿Es posible mejorar la calidad de la gestión en los centros educativos con direcciones regionales de educación y unidades de gestión educativa local tan débiles? ¿Es la municipalización de la educación una solución a las limitaciones que hoy enfrentamos?
En julio del 2007 el gobierno aprobó la Ley Nº 29062, Ley que modifica la Ley del Profesorado en lo que se refiere a Carrera Pública Magisterial. La opinión pública acogió con beneplácito esta Ley que representa el primer paso de una reforma trascendente y profunda de la educación peruana. Seis meses más tarde, en enero del 2008, aprobó el Reglamento de la mencionada Ley, el cual reafirma la decisión de avanzar en una carrera meritocrática, en especial, basada en el buen desempeño para buscar mejores resultados en los aprendizajes de los estudiantes.
El Perú enfrenta la ejecución de diversos tratados de libre comercio. El más importante el recientemente firmado con los Estados Unidos.
Investigaciones acerca de los primeros resultados del Programa PISA 2003 señalan que el desempeño de los mejores estudiantes de un país en el área de ciencias puede tener implicancias en el papel que ese país jugará en el desarrollo de tecnología avanzada y en su competitividad internacional. Inversamente, que las deficiencias en el desarrollo de competencias matemáticas y en ciencias pueden tener consecuencias negativas en las perspectivas de los individuos respecto del mercado de trabajo y su remuneración, así como en su capacidad de participar activamente en la sociedad. La pregunta es ¿cuán bien están preparados nuestros estudiantes para aportar en el éxito y competitivo futuro desarrollo del país.
